Reflecciones para empezar bien el año

1)
“Soltar Amarras… Es tiempo de replantearse.

En este año que termina, es tiempo de soltar amarras…Aquí dejo todo lo que me hace daño,  Es tiempo de ser más fluido con la gente, Conmigo mismo.

Es momento de dejar ir, de permitir que el viento me despeine y me sacuda; que se lleve el resentimiento, que mi alma perdone  deudas y deudores.

Es tiempo de que me perdone a mí mismo; ya me regañé bastante. Ya fueron muchas las piedras que yo mismo puse en mi camino. Muchos los puentes dinamitados.

Para autocastigo ya estuvo bueno; elijo el camino de la aceptación; es más barato.

Acepto y entiendo que merezco empezar de cero; con alma transparente, y espíritu tranquilo.

En este año que viene, lo que ha de ser, será. Entiendo que por más que me angustie, no agregaré a mi estatura un codo; Jesús tenía razón.

Es tiempo de relajarme.

Dios no me está juzgando; está muy ocupado haciendo otras cosas. Así que ¿Por qué habría yo de hacerlo?

Es hora de levar anclas… De liberar cosas, de soltar gente.

Nadie tiene porque ser como yo quiera. Así están perfectos. Así ha funcionado hasta este momento su vida. ¿Qué mejor prueba podría pedir para convencerme?

Me dedico a atender lo mío, a refundarme. De vez en cuando viene a bien tirar lo que ya no sirve, perdonar.

El camino del rescatador apesta.

Entre ser feliz y tener razón, elijo lo primero. Tener la razón es el peor de los desgastes, pues te quita el sueño intentando corregir al universo.

Es hora de soltar amarras, de confiar más en el Padre y menos en la apariencia de este mundo convulso. Me dejo ir. La vida me conduce.

En este año que comienza quiero un corazón joven, que brinque de gusto con las chicharras que anuncian el día. Como cuando éramos niños. ¿Te acuerdas?

Un alma que sea capaz de asombrarse con el amarillo retador del cempasúchil y los girasoles, de ver en el cielo un milagro pintado de azul y no sólo un día más, llano y simple.

Es tiempo de soltar amarras y maravillarme.

He estado demasiado ocupado para ver las estrellas, y no me daba cuenta de que así sostiene Dios al cielo; con tachuelas de plata, por que el hierro se oxida.

Ese cuate es un buenazo.

¡Que Juan Perro está enojado! Elijo mirar la sonrisa del sol; siempre está de buenas.

¡Que María de las Pitas ya no me quiere! Elijo abrazar al aire; me ama lo suficiente para mantenerme vivo. ¿Qué mejor prueba de amor?

Y si Altagracia de las Cotorras y Chencho de las Cuerdas se han vuelto insumisos… Elijo controlar a mis propios demonios, es más, he decidido darles vacaciones.

Eso de la omnipotencia me estaba dando gastritis.

Es tiempo de soltar amarras, de levar anclas, de dejarme en paz. De tanto pelear conmigo se me estaba olvidando a que sabe la sonrisa.

Qué lindo es cuando no controlas a nadie, cuando no pides cuentas, cuando tiras a la basura la bitácora de los rencores.

Este año que comienza, no quiero una bitácora en blanco, ni siquiera un cuaderno; no tengo donde echarlo. La mochila la tiré en diciembre pues me estaba torciendo la espalda. Así que no pienso apuntar nada.

Así estoy mejor, caminando erguido y a buen paso.

Este año que comienza quiero ser más justo; la vida no es un tablero de ajedrez ni las personas caballos o alfiles. Trato a la gente como me gustaría ser tratado.

Ser honesto se vale.

Quiero y necesito un buen principio, y seguir así indefinidamente. Si algo nos debemos, te ofrezco un abrazo, te pido una disculpa. Yo ya me perdoné. ¿Podrías hacerlo tú también? Yo te invito. De este lado está más fresco, mas oxigenado.

Renovación es una palabra muy comprometedora… ¡te obliga a caminar sin excusas! Sin nadie a quien echarle la culpa de nada. Pero definitivamente es el camino al cielo.

Este año que termina, además de sinsabores, tuvo también sus maravillas; conocí mucha gente hermosa y sintonizada con el amor y la esperanza; un amigo renunció a los accidentes; se puso en paz con la vida y la agarró por los cuernos. Fueron más las sonrisas que las lágrimas.

Caminé de la mano con personas dispuestas a servir al mundo sin nada a cambio, y ha sido fascinante encontrarlos. Y es tanto lo que tengo que agradecerles; a la familia en que la sangre me puso, y a la familia que la vida me concede en cada rostro que conozco.

Nada es casualidad, no hay accidentes en el mundo de la voluntad. Por eso, sea cual sea la razón por la que estés leyendo estas líneas, y la flojera no te impidió llegar a este párrafo, elijo creer que el universo nos permitió crear este lazo, aun cuando ni siquiera nos hayamos visto.Elijo creer que ambos estemos dispuestos a sembrar más sonrisas en nosotros mismos y en la gente.

En este año y siempre, te deseo que Dios te llene de bendiciones. Acéptaselas, no le hagas el feo.

Si sueltas tus amarras, tendrás las manos libres para recibirlas.”

Anónimo (Tomado del blog: Nueva visión de vida)

2)

“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tu puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre. No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes. Huye. “Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta. Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridad. Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo. Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron, de nuestros “poetas muertos”, te ayudan a caminar por la vida. La sociedad de hoy somos nosotros: Los “poetas vivos”. No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …”
Walt Whitman
 
3)
 
“¿Quieres ayudar?
¡Ayúdate primero!
Sólo los amados, aman
Sólo los libres, liberan
Sólo son fuentes de paz, quienes están en paz consigo mismos.
Los que sufren, hacen sufrir
Los fracasados necesitan ver fracasar a otros
Los resentidos siembran violencia
Los que tienen conflictos, procuran conflictos a su alrededor
Los que no se aceptan, no pueden aceptar a los demás.
 
Es tiempo perdido pretender dar a los demás lo que tú no tienes
Debes empezar por tí mismo
Motivarás a realizarse a alguien en la medida en que tú estés realizado
Amarás realmente al próximo en la medida en que aceptes tu persona y tu pasado
Amarás al próximo como a tí mismo sin perder de vista que la medida eres tú mismo
Para ser útil a otros, el importante eres tú mismo
Sé feliz y tus hermanos se llenaran de alegría”
Pbro. Ignacio Larrañaga
 

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